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Colombia, el triunfo del No en el plebiscito por la paz es la oportunidad para unir al país

Vatican Insider, La Stampa http://www.lastampa.it/vaticaninsider/es

NÉSTOR PONGUTÁ PUERTO

No había una sola encuesta que diera por ganador al sector del NO en el plebiscito del proceso de paz con las FARC el pasado domingo dos de octubre. Aunque la diferencia fue de apenas el 0.43% (60.116 votos) el gran ganador fue el abstencionismo que superó el 60%.

 

Después de más de medio siglo de guerra, muerte, secuestros, extorsión, narcotráfico y desolación, el pueblo colombiano dijo NO al acuerdo de la paz con las FARC lo que deja en evidencia un país polarizado y dividido.

 

El Presidente Juan Manuel Santos se ha jugado su capital político y su popularidad en este proceso de negociación con la guerrilla más antigua de América latina. Después de aprobado y firmado apostó a legitimarlo, sometiéndolo a la aprobación popular en un plebiscito pero algo falló, porque algo tan anhelado como la paz no fue suficiente para que en las urnas los colombianos lo aprobaran.

 

Sin embargo no es acertado reducir al resultado de la votación del plebiscito a la definición que Colombia no quiere la paz. El país está cansado de tres generaciones en guerra y esto lo ha llevado a que sea una inmensa minoría los que simpatizan con las FARC, guerrilla que a sus inicios tuvo motivaciones ideológicas y políticas pero luego se convirtió en un grupo terrorista.

 

En la votación del domingo pasado quedó en evidencia que ante la opinión pública las FARC están debilitadas. Para un sector del país no era aceptable que luego de cometer cientos de delitos luego tuvieran entre otros beneficios 10 curules en el congreso, 31 estaciones radiales en frecuencia modulada y un canal de televisión. Pero, ¿qué son unas emisoras frente a vivir en paz? ¿No es mejor que sus propuestas las presenten con los argumentos de las palabras y no con las balas?. Sin embargo los hechos son contundentes. En las urnas ganó el NO al acuerdo con las FARC.

 

Esta situación llevó también a algo inesperado. Después de 6 años, ayer en el Palacio Presidencial Juan Manuel Santos y su equipo se sentaron a hablar con el expresidente y ahora senador Alvaro Uribe, quien pasó de ser su mentor político a su máximo opositor.

 

Mientras tanto, en las calles de Bogotá miles de personas se manifestaban en favor de un arreglo inmediato para llegar a la paz. Pero ¿cuántos de los que colmaron las calles salieron a votar? Aunque la abstención en las elecciones en Colombia ha sido siempre mayoría, no se entiende que en una situación tan relevante como la paz con las FARC, el 60% de los votantes no hayan acudido a las urnas contribuyendo así a dividir más el país.

 

Es cierto que es más fácil ser historiador que profeta pero, ¿cuántos dolores de cabeza nos hubiéramos evitado los colombianos si esa reunión entre los sectores del SI y del NO se hubiera realizado antes de la votación del plebiscito?

 

La discordia entre Santos y Uribe tiene sus antecedentes: solo unos meses después de que el Presidente Juan Manuel Santos había iniciado su primer período presidencial en 2010, varios nombramientos de opositores del anterior gobierno y la reunión con el entonces presidente de Venezuela Hugo Chávez (QEPD) a quien llamó su nuevo mejor amigo, desató la ira de su exjefe Álvaro Uribe Vélez, quien desde ese momento se consolidó como la cabeza de la oposición.

 

Ese escenario no estaba previsto ni por el más agudo de los analistas políticos. Santos había sido su Ministro de defensa y “punta de lanza” para dar hasta ese momento los golpes más contundentes a la guerrilla de las FARC, incluido el rescate de “la joya de la corona”, la excandidata presidencial colombo-francesa Ingrid Betancourt. Muchos de los votos que lo llevaron al Palacio de Nariño eran de los seguidores de Uribe, quien esperaba que Santos continuara con su política de mano dura contra la guerrilla y por eso el expresidente se sintió traicionado.

 

Cuando Santos en agosto de 2012 anunció a los colombianos el inicio de diálogos con las FARC, esta decisión fue el punto de quiebre definitivo con Uribe, quien desde su curul como senador desató la más dura campaña de desprestigio contra el gobierno de su exministro. Aunque tuvieron que pasar más de 6 años para que Santos y Uribe se sentaran de nuevo a buscar puntos de acuerdo, es esperanzador que haya diálogo porque en este largo y complicado conflicto, entre los cuales las FARC es uno de los actores, no hay un solo de los más de 47 millones de colombianos que no haya sido tocado de manera directa o indirecta por el conflicto en el país.

 

¿El Papa Francisco es la clave? 

Aunque el Papa Francisco dijo la semana anterior, primero en la reunión con los dirigentes hebreos en Roma y luego en la rueda de prensa de regreso de Azerbaijan, que su viaje a Colombia en 2017 dependía de la aprobación del plebiscito y el blindaje del proceso de paz, no se puede descartar su visita ya que ésta puede ser un impulso definitivo para que el Pontífice contribuya a encontrar puntos de acuerdo a la división en Colombia. El Santo Padre ha demostrado con hechos concretos que para él las puertas nunca se cierran con llaves sin duplicado.

 

Desde el inicio del proceso, el Santo Padre ha promovido la posibilidad de encontrar la paz en Colombia. Cuando recibió en la Santa Sede al Presidente Santos en junio de 2015, le confesó que era la persona por la que más rezaba y le dijo sí al llamado del mandatario colombiano para que lo ayudara a encontrar la paz. Luego, tres meses después en su visita a Cuba, desde la plaza de la Revolución lanzó un claro mensaje al decir que “No tenemos derecho a permitirnos otro fracaso más en este camino de paz y reconciliación” y en su ida a Armenia en junio pasado ya había expresado su interés para que los países que trabajaron para hacer la paz blindaran este acuerdo, para que no se regresara hacia un estado de guerra.

 

Por eso, una visita apostólica a Colombia sería un gran espaldarazo a reconstruir la unidad en el país, ya que su presencia traería esperanza y ambiente de paz porque como lo ha demostrado en sus periplos por zonas de conflicto, ha sido muy efectiva su manera de tender puentes animando a trabajar en los puntos en común y no en las diferencias y por eso en este momento cuando las FARC y el gobierno ya han aceptado recorrer el camino de la paz, son las diferencias políticas e ideológicas las que han llevado a dividir a Colombia en tres: los que votaron SI, los que votaron NO y la gran mayoría LOS INDIFERENTES, que prefirieron ignorar cita democrática.

 

Aunque como lo escribió hoy el Ossevatore Romano, el desenlace del proceso de paz es incierto, no hay nada claro en qué punto están las gestiones para concretar esta visita apostólica. Sin embargo, para el Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, Arzobispo Augusto Castro Quiroga, la visita del Papa Francisco a Colombia sigue en pie argumentando que el Sumo Pontífice vendría como pastor y en nada pueden influir motivos políticos para condicionar su presencia en Colombia.

 

Por eso, la reunión entre el Presidente Santos y el sector opositor que lidera Uribe es un mensaje concreto que el país está buscando trabajar unido por la paz y sería el momento de recordar las declaraciones que nos concedió el Papa Francisco a la W Radio durante el viaje a Polonia: “Para que cualquier país pueda ir adelante, tiene que tener tres referencias: memoria de la historia recibida, coraje para afrontar el presente y esperanza hacia el futuro”.

 

Su Pontificado durante estos tres años se ha basado en la misericordia y uno de sus componentes más importantes es la reconciliación. Esa reconciliación no solo se refiere a los conflictos entre gobiernos y grupos armados, sino que sus argumentos van hasta la base de la sociedad que es la familia, los entornos personales y así desde esos pequeños núcleos, construir unas bases sólidas para por fin tener en Colombia una paz sólida, duradera y blindada.

 

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