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Servir ayudando en la búsqueda de trabajo

Por Ing. José M. Pérez Rodríguez – Grupo 5 Panes

El trabajo en nuestra vida

Juan Pablo II en su encíclica “Laborem exercens” nos enseña que con el trabajo los seres humanos comparten sus actividades con la acción de Dios, el trabajo imita la acción de  Dios y otorga dignidad al trabajador.

Nuestro Señor Jesucristo nos dio el ejemplo, siendo un carpintero junto a su padre terrenal San José,  y su madre Nuestra Señora trabajaba en las tareas domésticas, y la Sagrada Familia se mantenía como fruto de este trabajo.

El Maestro eligió como discípulos a trabajadores.Hay en la biblia muchas referencias al trabajo:

“…a todo hombre a quien Dios da bienes y riquezas, le da también facultad para que coma de ellas, tome su parte y goce de su trabajo. Esto es don de Dios” (Eclesiastés 5:19);

“…les rogamos por Cristo Jesús, que trabajen sosegadamente y coman su propio pan” (2Tesalonicenses: 12)

La iglesia nos dice  que el trabajo es necesario para el progreso terreno y para el desarrollo del Reino.

Sabemos que el trabajo es un bien esencial en la vida del hombre actual.

¿Qué pasa entonces cuando no tenemos trabajo, cuando un joven no puede encontrar su primer  trabajo o  cuando un padre o madre no tiene un trabajo para mantener a su familia? Y más aún, quienes lo hemos vivido, sabemos lo duro que es perder el trabajo sobre todo si somos ya mayores para el mercado, después de haber trabajado muchos años y dados los mejores años de nuestra juventud a una empresa  y de pronto ésta cierra o decide prescindir de nuestros servicios. De pronto nos encontramos sin ese lugar de pertenencia, sin nuestro ingreso y hasta sin esa posición social que teníamos perteneciendo a una empresa durante años y que nunca nos habíamos preparado para esta situación.  Lamentablemente todos sabemos que fue una realidad muy extendida en nuestro país y en el mundo también con el avance de la automatización. La falta de trabajo no es de Dios, es una responsabilidad directa de las acciones de los hombres.

Cuando en tales circunstancias se pierde el trabajo,  es como si todo se derrumbara. Dependiendo de la persona y del tiempo que transcurra sin encontrar una nueva oportunidad laboral, puede ser una de las experiencias más solitarias y frustrantes en la vida. Incluso puede traer consecuencias sobre la autoestima y el ánimo de la persona que, de no tener una contención adecuada y un soporte espiritual, puede afectar emocional y psicológicamente su ámbito familiar y social y hasta su propia salud.

Uno se pregunta ¿por qué? ¿Por qué a mí?

Es bueno releer los pasajes de Jonás, todo lo que le pasó y el no perdía la Fe en su Dios.

En el camino de la vida, algunas veces tenemos que atravesar situaciones muy duras, esas que nos ponen a prueba, son nuestro Desierto: un problema de salud, una pérdida familiar, un fracaso importante, la pérdida del trabajo. Es como que en nuestro camino hacia nuestra morada eterna el Desierto es algo que hay que pasar. El  propio Jesús pasó por el Desierto en el camino hacia la Gloria.

Lo que nunca debemos olvidar es que siempre contamos con la ayuda de nuestro Padre Dios, Él no nos abandona nunca, y su misericordia y fidelidad infinita hace que no permitirá pruebas más allá de nuestras fuerzas y nos ayudará siempre que se lo pidamos con Fe.

todo cuanto orando pidiereis creed que lo recibiréis y se os dará” (Mateo 21-22)

Los seres humanos en general tenemos un ego tan grande que creemos saber cosas cuando en realidad somos como cieguitos que van por el camino sin ver.

Una imagen que me llegó por casualidad (Diosidad…?) que me gusta recordar es la de una persona que camina por un verde y hermoso valle, lleno de árboles con frutos preciosos, pero que él no es capaz de apreciar porque tiene los ojos tapados. Detrás de él, viene Jesús con sus manos extendidas como guiándolo para que no tropiece con los obstáculos del camino. Por lo menos yo, me siento el protagonista de esa imagen.

Te instruiré, te señalaré el camino que debes seguir, te aconsejaré con mis ojos puestos en ti” (Salmo 32,8)

Servir através de  5 Panes

Cuando en 2010 nos sentimos llamados a servir dentro de la Parroquia, con la experiencia de   haber vivido dos veces la pérdida de trabajo, pensamos que podíamos ayudar a otros con lo que habíamos aprendido en ese proceso.

Teníamos  un conocimiento de cómo plantear una búsqueda laboral por haber pasado por reconocidas  consultoras de  outplacement, pero sobre todo por haber sentido la ayuda de Dios en esa búsqueda.

Con la anuencia del Párroco Javier, formamos el grupo 5Panes y 2 Pescados, nombre que pusimos recordando el milagro de Jesús que con lo poco que nosotros le damos, el resto lo hace Él.

El propósito es Contener, Acompañar en la Búsqueda, Hacer de puente  entre empleadores y empleado y también, si el candidato lo acepta, Acercarnos juntos a Dios.

Ayudamos al candidato en forma personal, a desarrollar una estrategia de búsqueda, a resaltar sus valores y logros profesionales, a prepararse para entrar en el mercado laboral.

Para eso, empezamos  conociéndonos y conociéndose él a sí mismo, resaltando sus valores y logros y armamos o mejoramos su currículum para que sea la carta de presentación que le posibilite llegar a una gran meta: la entrevista laboral.

Empleamos las técnicas de las consultoras profesionales pero de manera gratuita. Hacemos Red de Contactos, Presentaciones espontáneas, Búsquedas en la web, en las Redes sociales, etc. Ayudamos a prepararse para una entrevista y las practicamos.

También tenemos una cartera de postulantes para hacer de puente entre las personas de la comunidad que pudieran necesitar trabajadores.  Los publicamos en nuestra cartelera y tratamos de difundirlo entre una red de las parroquias y en la comunidad.

Esta es la parte que nosotros hacemos, nuestros 5 panes,  luego se lo entregamos al Señor.

Contamos con la ayuda intercesora de San Cayetano, patrono del Pan y del trabajo, de quien  tenemos una imagen junto a San José dentro del templo. Cuando año tras año voy a la cola de San Cayetano los 7 de Agosto y veo las miles y miles de personas que vienen a agradecer y a pedirle al Santo, compruebo una vez más su poderosa intersección.

Dar trabajo:

Nuestra comunidad de San Gabriel, tiene seguramente muchas personas con potencial de empleadores, muchos recurren a nosotros con pedidos de personal doméstico. ¡Qué bueno sería que pudiéramos ampliar esas búsquedas a otras profesiones!

¡Qué bendición el que tiene la posibilidad de generar empleos y dar trabajo a los demás! Es como el administrador de los bienes del Señor, que no son nuestros, que es fiel en lo poco y en lo mucho. No es esta una forma de expresar nuestra Fe a través de las obras como lo dice Santiago:

“muéstrame tu Fe sin obras y yo te mostraré mi Fe a través de las obras”(Santiago 2.18)

¡Qué bueno sería poder conseguir más ayuda dentro de nuestra comunidad! Soñamos que, como los primeros cristianos, pudiéramos compartir lo que tenemos.

Recordemos las palabras de Jesús.

Todo lo que hiciste por el más pequeño de mis hermanos, lo hiciste por mi”(Mateo25:40)

A lo largo de estos años muchas personas han venido a 5 panes, algunos ya grandes que habían perdido su trabajo y estaban con pocas esperanzas de reinsertarse y hemos sido testigos del  resurgir de su trabajo.

No todos consiguieron el éxito inmediato, pero sí aprendieron algo de cómo seguir buscando y a quién pedirle ayuda.

Agradecemos al Señor, siempre por la bendición que nos dio con esos trabajos.

Hacemos también aquí una oración de corazón, por medio de san Cayetano para todos los que están buscando trabajo y que el Señor los bendiga y les ayude a conseguirlo.

El trabajo es también un camino hacia el Señor, un camino de Santidad. Podemos hacer de nuestro lugar de trabajo un lugar donde mostrar la lámpara que tenemos que llevar como seguidores de Cristo, ofreciéndolo al Señor como agradecimiento y poniendo en acción el Amor al prójimo a través de las buenas relaciones, la rectitud de intención, el trabajo justo.

“por los frutos conoceréis….” ( Lucas 6:44) Dice el Señor

Siempre tener Fe en que Dios nos rescatará de cualquier situación y como lo hizo con Jesús en la Cruz, también en el trabajo o en cualquier situación de la vida, con Él siempre habrá Resurrección, si lo tenemos a Él “qué me puede faltar…”, como decía Santa Teresa:

“sólo Dios basta”

 

En 5 Panes y 2 Pescados nos reunimos todos los martes a las 18:30 hasta las 21 hs. Estamos abiertos a recibir a quienes quieran participar y ayudar a mejorar e impulsar esta forma de servir a nuestros hermanos.

Estamos disponibles en 5panesy2pesacados@gmail.com y en el 1563783466 o en la secretaría de la parroquia pueden pedir información.

Le pedimos a la Virgencita de Luján nos consiga la gracia de poder servir a nuestros hermanos con esta nota.

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