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Nuestra vida escolar y la Pascua

 

La llegada del tiempo pascual nos renueva y alienta a seguir nuestro camino como Comunidad Educativa.

Un nuevo año escolar se inicia y queremos poner en nuestro Colegio San Gabriel en Clave Pascual para dejarnos atravesar por la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo que nos transforma nuevamente.

Estar dispuestos a que el AMOR de Jesús nos guíe e ilumine en nuestras búsquedas personales y colectivas, de allí, el lema institucional de este año: “El amor transforma nuestras vidas” que proyecta nuestra Visión.

Las tres prioridades Evangelizar – Incluir – Formar Comunidad han sido elegidas por el Equipo Directivo para favorecer el cumplimiento de nuestra Misión Educativa a tenor del complejo desafío que significa educar en este tiempo.

No son sólo acciones estratégicas, queremos que estén presentes y recorran transversalmente todos los sectores y áreas del Colegio proponiendo un “estilo de vida” acorde a la cosmovisión cristiana que deseamos seguir fomentando entre todos los miembros de nuestra comunidad.

Evangelizar

La identidad de nuestro colegio hunde sus raíces en el seguimiento de Jesús que es el Dios hecho carne para nuestra salvación. Creemos que él es el Hijo de Dios que nos hace hijos del mismo Padre Dios y por lo tanto hermanos en el mismo Espíritu Santo y en la misma Iglesia.La evangelización es lo que le da sentido a la Iglesia, es el fin de su existencia. Ella existe para evangelizar y nuestro colegio parroquial también.

Para llevar adelante la evangelización, todos necesitamos reconocernos discípulos-misioneros, llamados a compartir entre nosotros y con todos la Buena Noticia de su Reino.Como dice el Papa Francisco “….la propuesta del Evangelio no es sólo la de una relación personal con Dios…En la medida en que Él logre reinar entre nosotros, la vida social será un ámbito de fraternidad, de justicia, de paz, de dignidad para todos…. Nada de lo humano le puede resultar extraño… la tarea evangelizadora implica y exige una promoción integral de cada ser humano.”Por este motivo, es que la evangelización debemos hacerla en cada aula, en los pasillos, en los recreos, en cada palabra dicha, en los contenidos propuestos, en las pedagogías y estrategias utilizadas, en cada gesto, en todo momento, en todo lugar.Un área específica y personas concretas del colegio tienen la responsabilidad de llevar adelante la pastoral y la catequesis, sin embargo, todo el colegio y cada uno de sus miembros estamos llamados a evangelizar. Este es nuestro desafío y nadie puede estar ajeno a esta misión común y esencial de nuestra comunidad educativa.

Un enorme y fascinante desafío para todos nosotros está en animar el crecimiento sostenido de la vida interior y espiritual, procurando permanentes búsquedas y una sana y constante clarificación, para lo cual, necesitamos de la comunidad. ¿Cuál es la imagen de Dios en el que creo-creemos? ¿Quién es para nosotros el hombre? ¿Cómo comunicar al Dios de Jesucristo y a su Evangelio?

Incluir

acceso a la educación de cada niña y niño y de toda persona, además de un derecho individual inalienable, también es confirmar delante de Dios y de la comunidad social, que toda mujer y todo varón es hijo de Dios y por lo tanto un hermano al que se debe respetar y cuidar.
Nuestra comunidad educativa está decidida a ser cada día más inclusiva e incluyente, es decir, a que nadie experimente de otro ser humano y por ningún motivo: una palabra, un gesto, o una acción de rechazo, descalificación o maltrato.

Todos somos personas diferentes. La diferencia es una realidad y un valor a descubrir, apreciar, asumir y respetar.

Incluir es mucho más que integrar, es que cada alumno con Necesidades Educativas Especiales esté en igualdad de condiciones a las de sus otros compañeros.

Por lo tanto debemos procurar crecer día a día en un estilo de comunidad escolar que junto al desarrollo de nuevas y creativas competencias educativas, cuide con misericordia y ternura de todos, pero muy especialmente de los más frágiles y pequeños.
¿Qué actitudes, qué gestos, qué acciones debemos adquirir todos y cada uno para ser una comunidad más inclusiva e incluyente?

Formar comunidad

Una de las formas culturales más extendidas de nuestro tiempo es el individualismo, que lejos de ser inocuo, produce fuertes heridas en cada uno de nosotros y en cada una de nuestras familias: encierro, desinterés por el otro, egoísmo, insolidaridad, materialismo, narcisismo, ingratitud, aislamiento, etc.

Asumiendo entonces un estilo contracultural, nos proponemos trabajar para ser una comunidad fraterna en la que generemos corrientes de interés y cuidado por el otro.

El colegio ya es una comunidad, pero, que sea más y mejor comunidad, es un desafío y una responsabilidad de todos. Somos corresponsables de nuestro lugar y de que nadie se sienta afuera.
Para crecer en la comunicación y el diálogo necesitamos procurar día a día generar un clima de esperanza, alegría, confianza, respeto, y libertad, lejos de miedos, prejuicios, pesimismos y diferentes formas de violencia. Pero también a la inversa, con un buen diálogo y comunicación, podremos generar mejores climas institucionales.

Estamos invitados a asumir el desafío de ser una comunidad misionera, abierta a todo el colegio y sus familias, pero también al barrio y a la sociedad. Misionera y portadora de la Buena Noticia del Evangelio de Jesús que está lleno de un nuevo sentido de la vida, en la que el otro, lejos de ser un desconocido o un enemigo, es mi hermano.

La comunidad de docentes, el personal de administración y de maestranza, por el hecho de compartir trabajo, tiempo, talentos y el espacio – lugar, tenemos una especial responsabilidad en el desafío de procurar ser una comunidad más fraterna y misionera.
¿Cuál es nuestra imagen de colegio y de comunidad eclesial? ¿Cuál es el testimonio que damos cuando nos escuchan y ven?