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HACIA UN MUNDO SIN POBREZA

Norberto Kleiman. Presidente Grameen Argentina

 “El microcrédito no es una cura milagrosa para todo,
pero es una fuerza a favor del cambio, no sólo
económico y personal, sino también social y político”
 Muhammad Yunus

El sistema Grameen de microcréditos creado por el profesor Muhammad Yunus en Bangladesh, hace ya más de 40 años, está basado fundamentalmente en la solidaridad, la confianza, la libertad y el respeto. El respeto por la persona por el sólo hecho de ser eso, una persona, un ser humano. En Grameen las personas valen por lo que son, por su historia de vida, no por lo que tienen.

Basado en estos principios, en el año 1999 se crea la Fundación Grameen (Aldeas) Argentina con el objetivo de difundir la metodología Grameen de microcréditos para microemprendimientos, y desarrollar réplicas en distintos lugares del país, capacitando a aquellas organizaciones que desearan aplicar dicha metodología para contribuir a aliviar la pobreza utilizando al microcrédito como herramienta para tal fin.

Los primeros créditos Grameen de la Argentina se entregaron el 14 de abril del año 2000 en Posadas, Misiones.

En abril del año 2001 Yunus visita por segunda vez la Argentina –la primera había sido en abril de 1999 para la presentación de su libro “Hacia un mundo sin pobreza” (Ed. A. Bello) – y aprovechamos esa oportunidad para realizar un taller con él, del que participaron –además de la Fundación– todas las réplicas existentes en ese momento.

Ese domingo a la mañana Yunus nos dijo: “No es realmente la cantidad de personas a las que Uds. han podido llegar lo que importa, ya que cada persona es importante. Una persona es tan valiosa como la totalidad del mundo, así que no es una cuestión de acumular cantidades, números. No es cuestión de sumar, porque las vidas humanas no se suman; cada una de ellas es extremadamente importante por sí.

El proceso que Uds. han iniciado, se van a dar cuenta en el futuro, la importancia enorme que tiene. Aún cuando puedan transformar a un solo pobre en una persona que ya no lo sea, eso se convierte en un mensaje muy potente para toda la sociedad”.

De modo que cuando una prestataria dice que Grameen le cambió la vida, sentimos que estamos en el camino correcto.

Es notable observar los cambios –no solo económicos, sino también sociales– de las mujeres a medida que van pasando los meses dentro de Grameen. Mujeres que no eran capaces de decir una palabra dentro de su grupo, aprenden a expresarse y a saber que su opinión es valorada por sus pares. La posibilidad de crecer económicamente a través del microcrédito y tener un grupo de referencia que las considera valiosa, incentiva su confianza y autoestima, hasta niveles insospechables poco tiempo antes. Ya no son sumisas mujeres que no tienen un lugar en el mundo, son vitales emprendedoras que hasta se convierten en referencias importantes de su familia,  comunidad y barrio.

Ya no se trata sólo de la expectativa económica del crédito que los ayude a salir de la pobreza y a crecer en su calidad de vida. Se trata de una visión diferente, propia y de los demás, de sentir que se puede modificar la realidad con el esfuerzo personal. El micro crédito les da la oportunidad de ver lo que son, lo que está escondido, su potencial. Vuelve viable aptitudes, capacidades, voluntades que de otra manera permanecerían para siempre ocultas en la impotencia. Y lo mejor es que no lo hace desde el punto de vista individual, sino que crea una conciencia colectiva impensable en esta sociedad individualista y carente de valores que se asemejen al cuidado por los demás, por nuestros vecinos, por la gente que nos rodea.

“El microcrédito es ayudar a cada persona a alcanzar su máximo potencial. No se refiere al capital monetario, sino al capital humano. El microcrédito es, sobre todo, una herramienta que libera los sueños de los hombres y ayuda incluso a los más pobres a lograr dignidad y respeto y dar sentido a su vida”.

En Grameen confiamos en la gente, en su palabra; descontamos que actúan de buena fe, pero tratamos de evitar que cometan errores, de allí la importancia de las reuniones semanales de Centro. El alto porcentaje de recupero que es una de las características de Grameen, no es un fin en sí mismo, porque si bien es importante mantener el capital prestable, el objetivo por lograr es que a la gente le vaya bien, que sea exitosa en su emprendimiento y, si a la gente le va bien, cumple con sus obligaciones. En Grameen se trabaja para asegurar que a la gente le vaya bien y, si se confía en la gente, la gente devuelve esa confianza cumpliendo con el compromiso contraído, y de esta manera se destruye uno de los más importantes prejuicios acerca de los pobres y de la pobreza. “Durante una entrega de créditos en Rosario, he visto llorar a un hombre de unos cuarenta años que recibía su primer préstamo Grameen porque –dijo–  esa era la primera vez en su vida que alguien confiaba en su palabra”.

Grameen nos permite entender que no se ES pobre, sino que se ESTÁ pobre; es decir, que la pobreza no es un estigma, que no es algo inherente a la persona, como el sexo o el color de la piel, algo que no puede ser modificado, sino que es una circunstancia de la que es posible salir; que las cosas no son necesariamente como son, sino que pueden ser de otra manera. Que no necesariamente el que nace pobre, inevitablemente morirá pobre. Que la pobreza no está en lo genes, que no se hereda biológicamente, pero que sí se transmite por sus condicionantes: mala alimentación, mala vivienda, mala educación, mala salud, mala higiene, es decir, mala calidad de vida, y estas son las condiciones que hay que cambiar para erradicar la pobreza.

“El crédito, por sí solo, no va a acabar con la pobreza”.

“Los pobres son como los árboles bonsai. Podrían haber crecido como árboles gigantescos si hubiesen sido apoyados por el medio adecuado para su crecimiento. Es el tamaño de los maceteros en que los cultivaron lo que los convirtió en tristes réplicas de los árboles reales. De manera similar, los pobres son réplicas tristes de las personas reales que se encuentran escondidas en su interior. No pueden crecer a su tamaño potencial porque la sociedad no les ofrece la base social y económica para crecer. La gente pobre está condenada a sobrevivir como liliputienses en el país de los súper titanes” (Conferencia pronunciada en el Instituto de la Commonwealth de Londres, el 11 de Marzo de 2003).

Retomo la experiencia de Yunus.

¿Qué enseñanza nos deja su ejemplo? Que hay circunstancias en las que hay que actuar, que no se puede esperar hasta mañana para empezar, y que hay que hacerlo con lo que uno disponga, con lo que esté a su alcance. Dar el primer paso, y después el siguiente; pasos cortos, para no perder el equilibrio, sin prisa pero sin pausa. No plantearse grandes metas inalcanzables que sólo sirven para inmovilizar frente a la impotencia que genera la imposibilidad de alcanzarla.

Tal vez, una de las mayores contribuciones de Yunus, haya sido hacer visible lo que para muchos era invisible: el flagelo que significa la pobreza.

En la Fundación creemos que hemos seguido el ejemplo de Yunus, y procedido acorde con lo que nos dijera aquella mañana de un domingo de abril del año 2001.

Dice Yunus: “Quería hacer algo inmediato para ayudar a la gente a mi alrededor. Sin saber qué podría hacer, decidí encontrar una manera para hacerme útil para otros en una relación de uno a uno. Quería encontrar algo específico que hacer para ayudar a otro ser humano a pasar un día más con un poco más de facilidad que el día anterior” (Conferencia pronunciada en el Instituto de la Commonwealth de Londres, el 11 de Marzo de 2003).

Nuestra Misión siempre ha sido –y sigue siendo–  difundir la metodología Grameen, e instalarla a través de organizaciones que la repliquen en los distintos lugares en que dichas organizaciones trabajan; en este sentido, creemos que hoy Grameen está firme y definitivamente instalado en nuestro país.

El crecimiento de Grameen no es explosivo, es un crecimiento pautado, ordenado, lento pero constante, sostenido en el tiempo. Más importante aún que empezar, es continuar.

Durante nuestra capacitación en el Grameen Bank de Bangladesh, Yunus nos dijo: “No corran; primero aprendan a pararse, después aprendan a caminar, y recién después empiecen a correr”.

Desde que comenzamos hasta este momento, algo hemos avanzado, pero aún queda mucho por hacer.

“A todos ustedes me dirijo una vez más: ¡No se olviden de los pobres!” (de la carta enviada por el Papa Francisco al Foro Económico Mundial de Davos el 20/1/2016 http://www.lanacion.com.ar/1863962-no-se-olviden-de-los-pobres-les-pidio-francisco-a-los-lideres).