ROGAR A DIOS POR LOS VIVOS Y POR LOS DIFUNTOS

La oración constituye el hilo que nos lleva directo a Dios, es un momento privilegiado de encuentro con El.
Rezar por el prójimo, es una obra de misericordia y al mismo tiempo, es un medio para alcanzar la gracia de Dios.
La Coronilla de la Divina Misericordia es la prueba de que el amor, la bondad y el perdón de Dios no tienen límite.  

 Coronilla de la Divina Misericordia[1]

Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo,
la Sangre, el Alma y la Divinidad
de Tu Amadísimo Hijo,
Nuestro Señor Jesucristo,
en propiciación de nuestros
pecados y los del mundo entero.

Por Su dolorosa Pasión,
ten misericordia de nosotros
y del mundo entero.

Santo Dios, Santo Fuerte,
Santo Inmortal, ten piedad de
nosotros y del mundo entero.

Oh sangre y agua que brotaron del Corazón de Jesús
como fuente de misericordia para nosotros,
en vos Confío.

[1] Santa María Faustina Kowalska, Diario. La Divina Misericordia en mi Alma, Gráfica Amalevi, Rosario, 2012.