a que jugamos

¿A QUÉ JUGAMOS?

EDITORIAL

Con el equipo de redacción nos hemos planteado qué matices deseábamos tuviese este número de nuestra revista, asumiendo este tiempo vital de la Nación.

La lectura atenta de las diversas reflexiones que aquí se ofrecen, nos ayuda a pensar que la diversidad que habita en nuestro pueblo es una de las enormes fuerzas y riquezas que posee,  y que si aprendemos a respetarnos diversos y convivimos de manera más adulta, podremos terminar jugando a ser Nación, cada una, cada uno aportando lo propio que es tan necesario en el complejo rompecabezas que a lo largo de la historia hemos ido armando y desarmando entre todos.

Lo interesante de jugar, es que si bien hay encuentro y esperanza, no se controla el resultado. Los tiempos de resultados inciertos son llamados en la cultura china, “tiempos interesantes”.

Aceptar esto de los encuentros de resultados inciertos, es abrirse a las gracias de jugar, de recibir los resultados imprevistos y tal vez mucho más gratificantes que aquellos que la mezquindad de la mente tacaña, desmotivada, conservadora, pueda articular.

El  juego es entre otras cosas un abandonar el uso exclusivo de la razón para abrirnos a las opciones que tal vez ni tenemos idea de que existan.

Porque hay cosas sabias que pueden ocurrir, que ni siquiera sé que no las se / que ni siquiera sabemos que no las sabemos. Y sabiduría es estar preparado, darse cuenta si en el acaso ocurrieran.

En periodos de nuestra vida en que el paisaje parece yermo, determinado, sin ritmo ni opciones que nos sorprendan ni nos nutran, corresponde más que nunca, estar alertas y jugar.

¿Qué podemos imaginar como lo más opuesto al ánimo de juego? Cada lector haga su propia lista de opciones…

A veces los conflictos no son con un enemigo o con una contraparte. A veces se nos opone como un obstáculo un estado de ánimo que se nos instala obsesivamente, desgastándonos, en una situación que no nos merece entusiasmo, fe ni esperanza racionales. Una situación rígida o yerma, sin opciones cargadas de significado que permitan discernir en la elección.

Como cristianos podemos jugar con prudencia, sin volcarnos desproporcionadamente a lo que no sabemos. Discerniendo y confiando. Sin sentirnos desoídos en la oración.

Confiando y abrazándonos en la confianza hacia un juego que sabemos excede lo que percibimos. El que sopla donde quiere y cuando quiere, favorece los espíritus sabios, discernientes y lúdicos. Alerta, prontos para darse cuenta. De oído gentil para comprender la música.

Así que entonces, ¿a que jugamos con nuestras opciones en los próximos meses?

¿Si la situación pareciera ofrecer opciones descontadas, herméticas a nuestra comprensión insuficiente? En las que nuestra sensibilidad no consiguiera desentrañar el sentido de nuestro juego, aun tal vez luego de discernir sin mucha convicción a quien dar nuestro voto?

En los días, semanas, meses, en que los resultados, las expectativas, debates, parezcan no aportar lo que nos gustaría que le diera drama y movimiento a nuestro futuro político, tal vez podamos reconocer los movimientos sutiles y sabios que se deslizan entre lo previsible.

Inspirándonos y discerniendo con el Espíritu, escuchemos y encontrémonos con verdadera esperanza, con ánimo de un juego en el que hay más de lo que vemos y  que hace que en efecto, la situación sea fluida, interesante. Y confiando en la plenitud que pueda darnos la gracia y el ritmo de un continuo, generoso, lúdico y creativo dialogo.

Mucho agradecemos a todos los que con sus escritos se exponen a la comunidad, que ciertamente es una forma muy válida para seguir construyendo la casa común.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *