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DONAR SANGRE ES UN EJERCICIO PARA EL BIEN COMÚN

Por Dra. Silvana Gamba. Jefa Servicio de Hemoterapia Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento.
Exalumna del Colegio San Gabriel

Las transfusiones de sangre y sus componentes, constituyen en la actualidad, tanto una posibilidad de vida, como una mejora en la calidad de vida de muchos pacientes. Seguramente, todos tenemos a nuestro alrededor una persona que en algún momento precisó una transfusión.

Con los adelantos científicos de los últimos tiempos, se ha logrado aumentar la expectativa de vida de las personas, a través de nuevos medicamentos para tratamientos varios, como también trasplantes y cirugías. Sin embargo, estos avances no han logrado fabricar sangre artificial. Este fluido vital, sólo podemos obtenerlo a partir de una vena solidaria de un ser humano, capaz de regalar fácilmente una esperanza.

Los médicos contamos con el saber científico y la tecnología médica, pero necesitamos de las personas que conforman la sociedad, para que con su gesto altruista, nos brinden la materia prima: la sangre. Esta representa el primer eslabón indispensable de la cadena transfusional. Solo en forma conjunta y cohesionada, médicos y comunidad, lograremos avanzar en la construcción del bien común.

El objetivo más importante de los Servicios de Hemoterapia, consiste en ofrecer una reserva adecuada, suficiente y segura de productos sanguíneos (glóbulos rojos, plaquetas y plasma). Para ello, se deben reclutar, seleccionar, educar, registrar y fidelizar a los donantes de sangre. Esto implica por sobre todas las cosas, contar con una gestión de donantes apropiada, estratégica e inteligente. Además, se requiere contar con recursos humanos altamente calificados, para procesar la sangre y realizar los análisis necesarios, a fin de descartar la presencia de ciertas enfermedades, que podrían ser transmitidas por la transfusión. Por otra parte, los Servicios de Hemoterapia, buscan proteger tanto al donante y al paciente, como también al personal de salud, contra posibles reacciones adversas provocadas por la exposición a la sangre humana.

En Argentina, la mayoría de los donantes son familiares o amigos de los pacientes, que además de encontrarse atravesando una situación dolorosa, deben ocuparse de convocar donantes. Este tipo de donación, llamada de reposición, no es la modalidad más segura para el paciente que recibirá una transfusión. Esto se debe a que el donante de reposición, concurre a pedido de sus familiares, lo cual significa cierto grado de presión familiar o social.  El riesgo que esto puede traer es que durante la entrevista que se realiza para evaluar si está apto o no para donar sangre, el donante no sea totalmente sincero en sus respuestas, o que se sienta inducido a mentir, para cumplir con el pedido familiar. La entrevista confidencial consiste en evaluar algunos hábitos de vida del donante, que indiquen que haya estado expuesto a posibles situaciones de riesgo de contagio. La prioridad de los Servicios de Hemoterapia, reside en cuidar al donante y también proteger al receptor de sangre.

Si bien se realizan todos los estudios a la sangre donada, en caso que el donante se hubiera contagiado recientemente alguna enfermedad y durante la entrevista no informa acerca de situaciones de riesgo a las que estuvo expuesto, las pruebas de infección podrían dar negativas, pero la sangre estar contaminada. Esto se debe a que existe un tiempo que se denomina Período de Ventana, en que los análisis no logran detectar enfermedades. En consecuencia, llevaría a contagiar a todos los pacientes que reciban componentes de esa sangre.

El Período de Ventana se puede graficar del siguiente modo:
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Uno de los grandes desafíos que tenemos en la Argentina, es la promoción de la donación voluntaria de sangre, con el fin de satisfacer las necesidades de los pacientes y proveer sangre segura.

La donación voluntaria y no relacionada de sangre, proviene de una persona conocedora de la problemática, informada, instruida en los cuidados de su salud y además, interesada en proteger al prójimo. Su única motivación es la generosidad, la solidaridad y la responsabilidad social. Este es el modelo al que debemos apuntar y para eso, estamos trabajando en educar a la población hacia un cambio cultural, que implique ser solidario y responsable, sin estar relacionado a un paciente en particular, sino entendiendo que siempre, en todo momento y lugar, es necesaria la donación de sangre.

En la mayoría de los países desarrollados, el 100% de la sangre que se transfunde, proviene de donantes voluntarios. Mujeres y hombres concientizados, donan sangre sistemáticamente dos veces al año. El 90% de esa sangre se obtiene a partir de colectas externas que realizan los bancos de sangre, que se trasladan a empresas y universidades. Además, hay asociaciones de donantes de sangre que promocionan la causa. Esto revela la existencia de un componente esencial para realizar cualquier transformación en una sociedad: la cohesión social. Por supuesto, se requiere que los gobiernos asignen un presupuesto importante para la transfusión sanguínea, pero este compromiso social tiene más que ver con la unión, la fraternidad, la identificación y la inclusión.

Los argentinos somos muy generosos, sólo nos falta estar más informados, organizados y concientizados. Generalmente se dona ante una emergencia. Un claro ejemplo, es que el día del estallido de la AMIA, 700 personas se acercaron espontáneamente a los hospitales para donar sangre. Esta actitud, sin duda, habla muy bien de nuestra sociedad. Sin embargo, eso no alcanza, ya que en cuestiones sanitarias, es necesaria además la previsión. De hecho, dos meses más tarde, había déficit de stock de sangre en algunos hospitales. No se trata de apagar incendios de manera espástica, sino de trabajar en la solidaridad en forma sostenida a lo largo del tiempo, pues la necesidad de sangre es permanente.

Hay una serie de mitos asociados a la donación de sangre, que ya es necesario superar. Donar sangre no duele, no engorda, no debilita. Estos temores y sentimientos negativos respecto a la donación, muchas veces desalientan a las personas. Sin embargo, donar sangre es un proceso sencillo, seguro (no nos podemos contagiar ninguna enfermedad: se utiliza material descartable y de uso único) y además, es muy gratificante, ya que con una donación, se ayuda a 3 ó 4 pacientes, que reciben una transfusión de productos sanguíneos (glóbulos rojos, plaquetas, plasma).

Otro mito consiste en que hay que estar en ayunas para donar sangre. Contrariamente, el día de la donación se debe desayunar normalmente. Luego de la extracción, solo se debe evitar realizar deportes duros, o tareas de riesgo, como conducción de maquinarias, o trabajos en altura.

El volumen de sangre que extraemos a los donantes es de 450 ml. El organismo lo tolera muy bien y lo repone con abundante ingesta de líquido, durante las primeras horas posteriores a la donación. Por su parte, las células de la sangre, vuelven a su número habitual en pocos días.

Además, la sangre se analiza para descartar algunas enfermedades que podrían ser transmitidas por la transfusión. Si algún resultado fuera desfavorable, se da aviso al donante y se lo deriva y asesora para un diagnóstico y tratamiento precoz.

Es necesario concientizar a toda la población, informando y educando en todos los niveles formativos.  En Argentina, desde 2004 celebramos el Día Nacional del Donante Voluntario de Sangre, el 9 de Noviembre de cada año, en conmemoración a la primera transfusión sanguínea del mundo con sangre citratada. Este fue un descubrimiento del prestigioso científico argentino, Dr. Luis Agote. Este día incluido en el Calendario Escolar del Ministerio de Educación, favorece el desarrollo de clases alusivas en las aulas de todo el país.

No puedo dejar de mencionar, que desde los Bancos de Sangre debemos facilitar la donación, acercándonos a los lugares donde trabajan o se reúnen potenciales donantes, como clubes, iglesias, universidades, colegios, empresas. En el marco de las Colectas Externas de Sangre, se trasladan equipos de profesionales con los materiales necesarios y atienden a los donantes en un ámbito festivo. Esto trae como consecuencia, no solo un aumento de las donaciones voluntarias de sangre, sino otros beneficios secundarios, como por ejemplo, una mejor imagen de las empresas que abren las puertas a esta actividad. También debemos garantizar y prever la excelencia en la atención del donante que se acerca a las instituciones de salud para donar sangre, facilitándole el acceso, la ampliación de horarios, el buen trato, una infraestructura agradable y adecuada y además, brindarle información certera y unificada, para así también, lograr una mayor eficiencia y alcance del objetivo tan buscado.

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La Generosidad en la Sangre
Médicos y enfermeros del Hospital de Stanford, en Estados Unidos, suelen recordar el caso de una niña, que hace muchos años, padecía una enfermedad extraña a la que sólo podría sobrevivir si recibía sangre de su hermano menor, de cinco años. Con sencillez, le explicaron al niño la situación y le preguntaron si estaba dispuesto a donar sangre. Dijo que si eso salvaba a su hermana, lo haría. Durante la transfusión, los hermanos se encontraban en camas paralelas. Cuando el niño vio que la cara de su hermana tomaba color, preguntó: “¿En qué momento moriré?”. Había imaginado que su hermana recibiría toda su sangre y que él en realidad, le donaría su propia vida.

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