ni una menos

NI UNA MENOS, NI UNA MÁS

Por Flavia Magrini

3 de junio de 2015, éste fue el día en que nuestra sociedad dejó de ver los actos de violencia hacia la mujer en la televisión, dejó de leer en los diarios la cantidad de chicas que desaparecen en el país, dejó de escuchar las justificaciones banales de quienes intentan defender lo indefendible para despertarse y expresar lo que realmente piensa y siente al respecto.

Bajo la consigna de “Ni una menos” se congregó una multitud frente al Congreso de la Nación para pedir, principalmente, más protección hacia las mujeres y niñas para erradicar los femicidios, aunque también estaban latentes temas como el machismo, la discriminación, la desigualdad y la violencia.

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Respirar en aquel lugar sin sentir que el pecho se me hinchaba de orgullo al ver a tanta gente reunida por una misma causa me pareció imposible. Se me llenaron los ojos de lágrimas al ver que todavía hay temas que nos movilizan, que nos sacuden tanto el corazón que no podemos evitar salir a las calles para expresar nuestra bronca y dolor porque todavía hoy, en el siglo XXI, se siga tratando a la mujer como un objeto de poder.

Aunque la mayoría eran mujeres, muchos hombres se hicieron presentes para sumarse a la causa. “El tema del femicidio y el machismo es algo que nos compromete a todos y todas en la sociedad. No hay otro modo de encarar esto que no sea de forma cooperativa”, expresó un joven que había concurrido con un grupo de estudiantes.

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También dijo: “Queremos hacerlo visible, los medios de comunicación toman los temas porque garpan, porque está de moda, pero el desafío es ir más allá de la moda, recoger una historia de trabajo y hacerlo visible.” Y es que el motivo de la marcha también fue pedirle a los medios de comunicación un mayor compromiso, que dejen de hablar del largo de la pollera de las víctimas, que dejen de dar detalles que sólo alimentan más el morbo de algunos, que dejen de tratar el tema con liviandad y superficialidad para comprometerse realmente con el cambio que la sociedad busca.

Pero además de los medios de comunicación, es la Justicia quien tiene un rol determinante para erradicar la violencia hacia la mujer. La legislación existe, desde el 2009 tenemos una ley que  tiene como objeto garantizar la eliminación de todo tipo de violencia y discriminación con las mujeres. Violencia física, sexual, económica, contra la libertad reproductiva, mediática. Pero quien debe hacer que esa ley se cumpla es la Justicia, con mayor sensibilidad y rompiendo con los patrones culturales que sostienen la hegemonía masculina sobre todas las cosas.

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La educación debe aportar su granito de arena para reestructurar el imaginario de la sociedad y dejar de ver a la mujer desde un lugar secundario. ¿Cómo alguien puede creer que la vida de una mujer le pertenece, que puede hacer con ella lo que quiere con total impunidad? ¿Cómo puede ser que haya muchos que miran para otro lado o que se hacen los que no ven? Mientras el Estado no tome medidas que protejan a la mujer, mientras siga habiendo policías que no toman las denuncias y mientras sigamos haciéndonos los sordos cuando un hombre es violento con una mujer, la lista se seguirá agrandado. Pero por sobretodo, es necesario que tomemos conciencia como sociedad de que el respeto no es algo que hay que ganarse sino un derecho que nos merecemos todos y todas.

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Como mujer me sentí agradecida de no haber vivido nunca alguna agresión y de no haberme cruzado con algún agresor que me convierta en víctima. Porque además de las relaciones violentas de parejas, el azar también juega un papel muy importante. En el país muere  una mujer cada 32hs víctima del femicidio. Que mi nombre no figure junto al de muchas mujeres como Ángeles, Marita, Daiana o Lola tiene una cuota altísima de suerte. Ni una mujer menos en el mundo significa ni una mujer más que se sume a la lista de mujeres a las que no les fue respetada su vida. Ni una menos.

Fotografía tomadas por Susana Taurozzi