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CONFIAR EN LA JUSTICIA DE NUESTRO PADRE

Reflexión de Santa Teresita de Lisieux

Kirvan, John, Abandónate en Dios, Basado en el caminito espiritual de Santa Teresa de Lisieux, Buenos Aires, Editorial San Pablo.

Comprendo que no todas las almas se parezcan; tiene que haberlas de diferentes alcurnias, para honrar de manera especial cada una de las perfecciones divinas.

A mí me ha dado su misericordia infinita, ¡y a través de ella contemplo y adoro las demás perfecciones divinas…!

Entonces todas se me presentan radiantes de amor; incluso la justicia (y quizás esta más aún que todas las demás) me parece revestida de amor.

Sé que Dios es infinitamente justo, pero su misma justicia que aterroriza a tantas almas es la fuente de toda mi confianza y gozo.

Su justicia toma en cuenta nuestras buenas intenciones y da a la virtud su recompensa.

¡Qué dulce alegría pensar que Dios es justo!, es decir, que tiene en cuenta nuestras debilidades, que conoce perfectamente la debilidad de nuestra naturaleza.

Es porque Él es justo. ”Él es compasivo y misericordioso, paciente, y rico en piedad. Él recuerda que somos polvo. Como un padre siente ternura por sus hijos, así siente el Señor ternura sobre aquellos que le temen”.

Siendo así, ¿de qué voy a tener miedo?

El Dios infinitamente justo, que se dignó a perdonar con tanta bondad todas las culpas del hijo pródigo, ¿no va a ser justo también conmigo, que “estoy siempre con Él”?

Por eso yo espero tanto de la justicia de Dios como de su misericordia.